Huacachina y Machu Picchu: Del Oasis del Desierto a la Ciudadela Inca
¿Alguna vez imaginaste comenzar tu aventura en un oasis desértico rodeado de dunas doradas y terminarla caminando entre las ruinas de una de las maravillas del mundo? Huacachina y Machu Picchu son dos joyas peruanas completamente diferentes, pero que juntas crean una experiencia de viaje inolvidable. En este blog, te mostramos cómo puedes combinar ambos destinos en una sola ruta llena de emoción, historia y paisajes impresionantes.
Día 1–2: Lima y el Oasis de Huacachina
Aventura en el desierto: sandboarding y buggies
Tu viaje comienza en Lima, la capital de Perú, donde puedes pasar una noche para descansar antes de salir rumbo al sur. Al día siguiente, dirígete hacia Ica (aproximadamente 4–5 horas por carretera) para llegar a Huacachina, el único oasis natural del desierto sudamericano.
Huacachina es famosa por sus emocionantes paseos en buggy a través de las dunas gigantes y por practicar sandboarding, una actividad perfecta para quienes buscan adrenalina. Al atardecer, la vista desde lo alto de las dunas es simplemente mágica: el sol tiñe de dorado el desierto y el reflejo en la laguna es de postal.
Relax en el oasis y vinos en Ica
Después de un día lleno de aventuras, nada mejor que relajarte junto a la laguna con un cóctel local como el pisco sour. Además, puedes visitar una de las bodegas de Ica para conocer el proceso de elaboración del pisco y degustar sus variedades. Este contraste entre aventura y relax hace de Huacachina un destino único.
Día 3–5: Cusco, Valle Sagrado y Machu Picchu
Lo mejor de Cusco y su cultura
Desde Ica, regresa a Lima para tomar un vuelo hacia Cusco, la capital del Imperio Inca. Al llegar, es importante tomarse un tiempo para aclimatarse debido a la altitud. Recorre el centro histórico, visita el Qorikancha, la Plaza de Armas y disfruta de la gastronomía andina.
Recorrido por el Valle Sagrado
Al día siguiente, parte hacia el Valle Sagrado de los Incas, una región fértil y llena de historia. Explora los mercados de Pisac, las terrazas de cultivo y la fortaleza de Ollantaytambo. Desde aquí, tomarás el tren hacia Aguas Calientes, el pueblo base para visitar Machu Picchu.
Machu Picchu: El gran final
Muy temprano al día siguiente, toma el bus hacia Machu Picchu. Explora esta maravilla arquitectónica con un guía, camina por sus templos y miradores, y conecta con la energía ancestral del lugar. Si reservas con anticipación, también puedes subir a Huayna Picchu o Machu Picchu Montaña para una vista panorámica inolvidable.
¿Por qué combinar estos destinos?
Lo increíble de este viaje es la variedad de paisajes y experiencias que ofrece. En menos de una semana puedes disfrutar de desiertos cálidos, cultura vitivinícola, ciudades coloniales, paisajes andinos y ruinas incas. Es la forma ideal de conocer dos de los contrastes más bellos del Perú en un solo recorrido.
Además, es un itinerario perfecto para quienes tienen entre 6 y 8 días disponibles y quieren vivir una aventura completa sin tener que elegir entre costa y sierra.
Consejos para aprovechar el viaje
- Reserva con anticipación: Los trenes a Machu Picchu y entradas a Huayna Picchu se agotan rápidamente.
- Prepara tu cuerpo: Huacachina tiene clima cálido y seco; Cusco, frío y seco. Lleva ropa para ambos climas.
- Cuida tu salud: En Cusco, toma mate de coca y descansa el primer día para evitar el mal de altura.
- Elige agencias confiables: Asegúrate de viajar con operadores con experiencia, como Aremika Travel.
Conclusión
La combinación de Huacachina y Machu Picchu en un solo viaje es una experiencia que transforma. Es el contraste perfecto entre aventura en el desierto y conexión espiritual en la montaña. Ideal para viajeros que quieren salir de lo común y descubrir lo mejor del Perú en poco tiempo.
¿Estás listo para esta aventura entre arena y piedra ancestral?


